Previamente se había comentado… De todos no se hace uno, al ver que de todos los que traen una playerita que dice comunicación y un celular en la mano diciendo que son parte del equipo, pero que nadie te puede resolver.
Cuando se creía que no podían hacer la labor de una manera más complicada para que se pueda ingresar al estadio, queda comprobado que no se les debe de andar retando porque son capaces de superarse. Al momento de acreditarse es poco creíble que hayan tenido que traer una empresa de otra ciudad que es encargada de acreditar en varios estadios pero que tenían a 10 personas ahí con sus respectivas computadoras y no hayan podido separar a la prensa de patrocinadores y demás personas que deben de ingresar al estadio Alfonso Lastras para TRABAJAR, no por gusto, sino para TRABAJAR, y que tuvieran a todas las personas haciendo filas de hasta más de 20 minutos porque eran incapaces de hacer el trabajo. Antes una dama que era la encargada de realizar ese procedimiento desde hace casi 10 años, nunca tardó más de un minuto en proporcionar el acceso a los que debían de acceder. Vaya, ni en los tiempos cuando el equipo era de los poblanos, ni cuando era de Televisa que peleaba el descenso se tenían tantos problemas.
Y para el aficionado las cosas están iguales al tener filas larguísimas debido a la ineptitud de las personas de los accesos que pertenecen a esta misma empresa foránea que hacían de todo para que no pudieran entrar a buscar sus butacas. Con el cambio de plásticos, ¿creen que sea más fluido todo? La verdad lo dudo, pero por mientras tendrán de nuevo a todos sus abonados haciendo fila para cambiarles su plástico y que puedan entrar.
Transformación increíble
De ser un equipo que destacaba a la defensa como uno de sus puntos más fuertes, ahora luce demasiado endeble, Matosas le cambió la cara al San Luis, definitivamente, no por nada Santos pudo llegar tantas veces al área rival y con más facilidades que mi última compra a crédito en Coppel. Si esto no terminó en goleada fue por la mala puntería de los artilleros visitantes y por las atajadas del portero Felipe Rodríguez que ya no veía lo duro sino lo tupido. Esperemos que el español Ángel Díaz Barrachina que cobra como auxiliar técnico aunque no tiene el curso de D.T., pero despacha como utilero, pueda “poner su granito de arena” para mejorar un rubro que funcionaba bien.





