En repetidas ocasiones les hemos comentado en esta su gustada columna, que si por algo se ha caracterizado el Atlético de San Luis ha sido por tener a sus dirigentes en el palco de prensa gritando a más no poder, impidiendo que las personas que sí van a trabajar realicen su labor.
La semana pasada en Querétaro, parece que no aguantaron que alguien más estuviera de gritón, de acuerdo a lo que informaron personas presentes en el estadio vetado, luego de que estuvieran gritando, reclamando y festejando cada una de las acciones que hacía el equipo como lo haría cualquier aficionado con boleto pagado, no pudieron soportar que un sector de la prensa queretana les cantara el gol del empate como se los habían cantado a ellos.
Muy molestos y machitos empezaron a reclamar y decir que era un lugar para trabajar y faltaba seriedad, ja, como si ellos fueran trabajadores y serios al visitar otro estadio, ni qué decir de cómo se comportan en su propio lugar de trabajo.
GRINGO JUEGA A SER YORDI ROSADO

Por fin supimos lo que hacía “el gringo” cuando debería de estar trabajando. Ahora resulta que “el gringo” Douglas Sloane, en vez de estar haciendo eso que la gente le llama trabajar, está jugando a ser Yordi Rosado para ir a sentirse un rockstar ante universitarios y va a dar conferencias ante los ilusos alumnos que se sorprenden por el súper título que tiene en una empresa que probablemente ellos admiren, pero ojalá que algún día por su bien, se den cuenta que existe gente profesional, buena, mala, mediocre, estafadores, y después de eso, Douglas Sloane.
Resulta que “el gringo” hace algunas semanas fue a la Facultad de Comunicación, ahí de donde salimos varios hace ya varias décadas, para dar una plática a estudiantes, no sabemos si les habló sobre construcción, cómo estafar gente o cómo vender espejitos a diferentes instituciones, porque de comunicación no creemos que sea, ha demostrado que no sabe qué es eso.
Se sabe que el mayor éxito que ha tenido el gringo es el de haber sacado el albañil que lleva dentro y hacer una cruz de cemento cuando trabajaba en Cruz Azul, con los cuales se les vio que tanto con la escuadra varonil como la femenil hasta los extrañaba, platicaba y les hacía ojitos.





