Lo que les platicábamos este miércoles por la madrugada se consumó, la directora del Inpode Karla Hernández y su más cercano grupo de colaboradores presentaron su renuncia al gobernador del estado Ricardo Gallardo Cardona, esto ante el oportunismo y poco profesionalismo de un par de trabajadores que a lo único que se han dedicado durante el presente sexenio es a destruir el deporte potosino.

Resulta inexplicable que después un buen trabajo en la Copa Potosí de fútbol en donde la ahora ex directora logró recuperar el prestigio de la misma, un par de sujetos sin escrúpulos como Cristian Guardado y uno más tan insignificante que solo se sabe que se llama Filiberto y le dicen el Lobo, aprovecharon para mover sus piezas y tender la cama a la gente que sí estaba trabajando, no como ellos que maquinaban un plan maquiavélico.
Cabe destacar que su proyecto para ascender a la cabeza del Inpode no les dará resultados, ya que todo parece indicar que la dirección del instituto quedará acéfalo, con un encargado de despacho, mientras que ellos permanecerán en sus cargos, aunque también se puede dar el despido de los mismos, por grilleros.
Es increíble como dos empleados de la dependencia responsable del deporte potosino han realizado hasta lo imposible por buscar tener el control del mismo sin importarles pasar por encima de quien sea necesario, y sin importar las formas. Cristian Guardado una persona doble cara, que ante la gente parece ser todo un amor, pero por dentro lo único que desea es tener el poder absoluto y que si bien criticaban que la anterior directora no sabía nada de deportes esperamos que un enfermero con supuesta especialidad en pediatría pueda ser capaz de informar primero cuáles son sus conocimientos de deportes y qué es lo que hace queriendo entrometerse en una rama diferente a la que estudió.

Mientas que el tal Filiberto su mayor logro es ser una alfombra de quienes han sido sus patrones, el IBM ideal, ve a traer las tortas, ve a sacar copias, ve a regar el pasto, ve a lavar el carro, para después convertirse en el bufón del deporte potosino actuando como botarga en el fútbol, básquetbol, y en cuanta competencia deportiva se pueda colar. Por cierto quienes lo conocen aseguran que esto se debe a la frustración que tiene al ver triunfar a su familiar, el famoso chango, quien a nivel nacional a logrado destacar, pero del cual se sabe que solo es un animal que sirve para acarrear cosas.
Lo lamentable del caso es que primero fue Edmundo Ríos, ahora Karla Hernández, y no sabemos quien continúe, pero lo que si aseguramos es que con tipos como estos el deporte potosino continuará estacando un rato más, a menos que como ya se rumora, el Gobernador tome carta en el asunto los quite del camino de una vez por todas, sin importar que estos sujetos aseguren estar muy bien protegidos.





