El Mundial de Qatar está en peligro por cuestiones políticas, conflictos sociales internos, más las acusaciones de soborno, han provocado que el máximo organismo futbolero acelere el Plan B, intercambiar las sedes de la Copa del Mundo entre 2022 y 2026, para que el siguiente certamen sea en Norteamérica.
El máximo organismo futbolero sondea ya las sedes en México, Canadá y Estados Unidos, tras avisar al Comité Organizador que podría recibir anuncio oficial del cambio a finales de este año.
La intención de la FIFA es que la candidatura norteamericana estuviera preparada, por si tenía que entrar al quite como anfitrión en 2022, y no en 2026, como originalmente está previsto.





