- La herencia maldita se ha reacomodado en la UASLP aprovechando la novatez del rector Zermeño
- Le ha dado chamba a personajes de cuestionada trayectoria y se viola la autonomía
Aprovechándose de la novatez del doctor Alejandro Zermeño como rector de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí se ha convertido en guarida de la herencia maldita que durante décadas desfalcó el dinero de los potosinos y condenó al pueblo al atraso y la miseria.
Personajes de cuestionada moral y pésimo desempeño como servidores públicos buscaron refugio en la Universidad violando así la autonomía que el año próximo conmemora 100 años y que en teoría está prohibida la incursión de políticos en el quehacer universitario.
En periodo electoral la autonomía prohíbe que políticos arriben a las facultades a plantear sus proyectos de trabajo, pero el rector permite que políticos trabajen en la Universidad y desde las aulas adoctrinen a los jóvenes a los que luego utilizan como botín político como es el caso de Gerardo Aldaco, que por décadas ha “vendido” el voto de los universitarios para tener puestos en el Gobierno del Estado que le han servido para enriquecerse.
Federico Garza Herrera, cobra como secretario de la Universidad, el rector lo protegió cuando dejó la Fiscalía General del Estado en medio de un escándalo de corrupción, batalla entre grupos antagónicos de policías de investigación que se disputaban el control interno de la dependencia y la acusación del surgimiento del “cártel de la ministerial” que comandaba el robo de vehículos, trasiego de droga, migrantes y armas.
Juan José Rodríguez, mejor conocido como “El tigre”, columnista colérico y nada imparcial de Pulso, que por décadas ha usado la pluma para extorsionar, amenazar y calumniar a políticos, y que siempre le consigue chambitas a su hijo en la administración pública, hoy forma parte de los asesores del rector Zermeño y encabeza la “nómina secreta” de la UASLP que sirve para mantener a priistas y panistas caídos en desgracia ya que se les acabó el hueso.
Joel González de Anda, uno de los principales acosadores sexuales de mujeres al interior de la universidad, goza de la protección del rector y lo impuso como abogado general de la institución, y se ha ordenado el congelamiento de las investigaciones en su contra,
Jorge “El buchi” Mascareño, ex secretario particular del peor alcalde que haya tenido San Luis Potosí, Xavier Nava, confiesa en cenas y fiestas manipular al rector Zermeño, cuando éste no le hace caso filtra a la prensa las actividades privadas de su jefe; vende audiencias con el rector a los funcionarios universitarios y se apoya de dos periodistas venidos a menos, hijos de la herencia maldita para morder la mano que le da de comer.
Mario García Valdez, ex rector y ex alcalde priista de la capital potosina, acusado por desvío de millones de pesos en obras innecesarias como el paso a desnivel de avenida Muñoz a pocas semanas de terminar su mandato, pasó de la dirección del Conalep, donde también agarró lo que pudo, pero anuncia tener el poder tras el trono de Zermeño.
El doctor Zermeño pasó de ser una gran esperanza de cambio y reforma para la Universidad a protector, comparsa y solapador de los priistas, panistas y los zánganos navistas que por décadas saquearon al pueblo potosino.





