La carrera policiaca del actual alcalde capitalino de San Luis Potosí, Enrique Galindo Ceballos, está ligada de manera indisoluble a la de Genaro García Luna, el destino los tiene ahora en distintos lugares y con desigual suerte.

Galindo fincó su carrera como policía a la sombra de este exjefe de la Policía Federal, ya sentenciado en Estados Unidos a 38 años de cárcel por sus vínculos con el narcotráfico, brindando protección al cártel de Sinaloa y recibiendo a cambio miles de millones de pesos.

Cuando Galindo prácticamente fue cesado por el entonces gobernador Toranzo como titular de Seguridad Estatal por sus nulos resultados y reprobar los exámenes de control y confianza, se fue la Ciudad de México y fue arropado por García Luna y su círculo primero en cargos menores, asesorías por fuera en espera de una mejor oportunidad que no tardaría en llegar.

De hecho, su ascenso en el gobierno de Enrique Peña Nieto a la comandancia de la Policía Federal Preventiva fue a recomendación expresa de García Luna, con el compromiso de que mantuviera intacta la estructura de corrupción en el aparato federal de seguridad, no removiera a los mandos medios y encubriera todas las irregularidades que salieran a flote.

En diversas investigaciones oficiales y periodísticas salieron a relucir los nexos de Galindo Ceballos y García Luna, sus tratos en lo oscurito y la protección mutua de sus respectivas fechorías y violaciones a los derechos humanos, la Fiscalía General de la República detectó que Galindo encubrió la responsabilidad de García Luna en la operación “Rápido y Furioso”.

A su paso por la Policía Federal, Galindo no solo causó un daño patrimonial con diversos contratos millonarios en condiciones irregulares de los que sacó benefició personal, así como sus colaboradores más cercanos; su perfil de violador de los derechos humanos es otra de las enseñanzas que le dio García Luna, como en los operativos de Tanhuato, Nochixtlán y Apatzingán que encabezó Galindo y terminó por ser destituido de manera fulminante.