El Real Madrid cerró su pretemporada con una imagen endeble, repleta de dudas ante Roma al empate a dos goles, antes de ceder el trofeo en los penaltis.

No necesitó tanto para marcar el Real Madrid. Apenas un disparo ajustado como aviso de Casemiro antes de abrir el marcador. Buen control orientado de Modric, pase al espacio con visión a la carrera de Marcelo, que recortó de zurda y chutó a la red de diestra.

Courtois seguía firme ante dos nuevos intentos de Dzeko hasta que fue ‘fusilado’ por Perotti. La carrera por la derecha de Zaniolo la culminaba con un pase perfecto, tenso, a la llegada del argentino que se adelantaba a Militao.

Cuando más sufría el equipo de Zidane, con continuas llegadas del Roma, apareció de nuevo la pegada blanca. Una acción de estrategia en un saque de esquina acabó con un centro con rosca de Marcelo y Casemiro sorprendiendo en el segundo palo.

Nadie creía el premio y Dzeko decidió hacer justicia segundos después. Ganó en carrera la partido a Militao, que le faltó contundencia, y definió con calidad.

Nada deshizo el empate y en la tanda de penaltis el pleno del Roma le dio su trofeo con fallo final de Marcelo.